El Manto.
Información sobre el Perro Majorero.
Recopilación de datos.
Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura.
EL CHIRRE Ó PERRO.
La "S.P.B.".
A.C.P.M.
Patrón racial.
Las apañadas.
Longevidad.
Morfología básica del Perro Majorero.
La cabeza.
Las orejas.
El Manto.
Las anillas.
Contenido.


En el caso del Perro Majorero el manto tiene una importancia especial, ésta es tal que en Fuerteventura, desde antaño y transmitido a la nueva generación insular por tradición oral, a este perro se le conoce como “Bardino”.
El único color existente en esta raza canina, por el que sabiamente llamaron los majoreros a sus perros, es el bardino.
Donde si encontramos variaciones es en las tonalidades, existiendo Perros Majoreros con mantos desde abardinados oscuros a otros más claros. En cuanto al dibujo del manto encontramos ejemplares con franjas desde suaves a más marcadas. Normalmente los perros bardinos oscuros tienen las franjas más suaves, mientras que los bardino claro las tienen más acentuadas. Pero no hay que tomarlo como una regla ya que hay ejemplares oscuros con franjas bien diferenciadas.
Con este tipo de capa básica podemos encontrar pequeñas zonas blancas en el pecho, en la parte inferior del pie o pies, cuando algún ejemplar presenta esta característica se denomina calzado o con calcetines, pero no es recomendable que tenga mucho blanco y siempre debe ser en las regiones que hemos citado. Cuando son viejos se les blanquea algunas zonas de la cara, así como los lados de hocico, pudiendo llegar a unirse formando una máscara formada por canas en ejemplares de avanzada edad.
El perro majorero debe tener siempre pigmentadas las mucosas, así como presentar máscara oscura o negra con especial atención a los ejemplares bardino claros.
Cualquier color que no presente las características anteriores, no es representativo en el perro majorero. Tampoco el negro parejo (o puro), ni la presencia de manchas blancas en costado y lomo.
La realidad es que hay suficientes referencias históricas y hallazgos en yacimientos como para pensar que el can de Fuerteventura, isla donde se conserva el tipo que ha determinado la raza, goza de unos orígenes muy antiguos protegidos por la insularidad. Y es que en la Isla a lo largo de los siglos siempre hubo criadores o pastores que velaron por la selección de la raza que ha llegado hasta nuestros días, siendo hoy un símbolo de la cultura majorera.
Una de las características que se buscaban desde antaño era su peculiar manto que le da el nombre, y es que en esta raza es un carácter dominante , varios de los fenotipos de color más comunes provienen de una serie de alelos denominados Alelos de Extensión, que da un pelaje abardinado, que perfectamente está adaptado para pasar inadvertido, siendo muy interesante a la hora de las funciones de guarda. Según Roy Robinson la denominación de esta serie se basa en el concepto de que igual que los alelos A (intervienen en la distribución de la pigmentación negra y amarilla),controlan la extensión o la no extensión del pigmento negro en el manto. Y son tres alelos para la misma posición relativa (locus) de extensión:

   
 
Denominación, Símbolo:

Abardinado, Ebr

Extensión normal, E

No extensión, e

   
 
El gen E es responsable de la extensión normal o pigmento negro.
Los otros dos genes son alelos de E.
Ebr es responsable del color abardinado, variedad frecuente en numerosas razas. El símbolo y lugar en la tabla implica que el alelo es dominante con respecto a E. La pigmentación negra en la trufa, labios, boca y párpados permanece inafectada.
Little (1957) ha presentado pruebas irrefutables de la dominancia de Ebr (bardino) con respecto a E (Extensión Normal).
La relación de la dominancia entre los tres alelos no ha sido aún determinada con precisión, y es que hay que tener en cuenta que la variación de la expresión abardinada puede ser muy amplia . Ésta puede variar desde un abardinado negruzco u oscuro, a un bardino más claro, como ya he comentado.
Little (1957) atribuye el carácter máscara a un alelo dominante de la serie E, y describe la máscara como una superextensión de pigmento oscuro.
El Bardino presenta una piel gruesa, sin arrugas y bien pigmentada. Su pelaje es liso, fuerte pero suave y de fácil brillo, parejo y corto a lo largo de todo su cuerpo (sin llegar a ser raso, ni largo), pudiéndose presentar pelo un poco mayor en la cara interior de la zona baja de la cola, y parte posterior del muslo, pero nunca llegando a ser largo, estas regiones no pueden parecer barbas, crines, un penacho o una pelambrera.
Según Roy Robinson, el penacho o franja de pelo más largo en la cara interior de la patas o de la cara inferior de la cola es un rasgo propio de los perros de pelo largo.
En el caso del Perro Bardino si estas regiones no presentaran una variación moderada con respecto al resto del manto, y tuvieran una pelambrera extensiva como ocurre en otras razas caninas, estaríamos tratando caracteres que han sido transmitidos por mestizaje. El mayor problema es que en diversos ensayos (con otras razas caninas), los resultados apuntan a la dominancia de la pelambrera, pero son inadecuados para explicar si la presencia o ausencia de la pelambrera es atribuible a un solo gen o si es una variación poligénica del pelo largo. Siendo esta explicación más plausible.
Tratándose de un problema que se pudiera ir fijando, hay que prestar especial atención de no incorporar ejemplares con estas características en programas de cría para no tener problemas en futuras generaciones, así como otras características que no estén presentes en este artículo.
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Artículo escrito por Beneharo Martínez y Mª del Mar Rodríguez.