La "S.P.B.".
La "S.P.B.".
Información sobre el Perro Majorero.
Recopilación de datos.
Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura.
EL CHIRRE Ó PERRO.
La "S.P.B.".
A.C.P.M.
Patrón racial.
Las apañadas.
Longevidad.
Morfología básica del Perro Majorero.
La cabeza.
Las orejas.
El Manto.
Las anillas.
Contenido.
"La Sociedad Protectora del Bardino".
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(Magnífico ejemplar producto de la S.P.B , finales de los 80).

El tipo de selección seminatural que se llevaba haciendo históricamente por los campesinos de la isla de Fuerteventura es el mismo que ha dado lugar a una raza canina de gran resistencia física, fiel, temperamental, territorial... También es el que comenzó a mermar la raza por culpa del descontrol del mestizaje que poco a poco empezaba a ocupar el campo majorero. Evidentemente estos perros no eran desparasitados, vacunados y, en la mayoría de los casos, ni siquera bien alimentados. El perro que hasta esa fecha había en la isla sobrevivía sin problemas a pesar de carecer de condiciones de vida óptimas, llegando a ser muy longevo. Aquel tipo de selección consistía en que sólo se quedaban los ejemplares más apropiados, eliminando al resto. Se tenía muy pocas hembras, ya que se prefería los machos por creerlos más adecuados para la guarda y trabajo con el ganado. Los posibles cruces, que se hacían al azar, generalmente eran con el perro más dominante. Aquellos perros que: no eran territoriales, carecían de un temperamento adecuado, tuvieran algún tipo de problema de salud, fueran tímidos o miedosos, carecieran de fidelidad, etc. Como hemos mencionado, normalmente estos ejemplares eran sacrificados.
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Resulta difícil hablar de la historia del Perro Majorero y del comienzo de su censo, estudio, cría y selección sin hablar de la “S.P.B”. Sociedad de suma importancia y del resultado de sus cruces provienen la mayoría de los perros con los que hoy se trabaja para su conservación. En el año 1.975 un grupo de estudiantes majoreros inicia una lucha a ultranza en pro de la recuperación del auténtico Perro Bardino Majorero y salvarlo de su extinción. De estos pioneros destacan con luz propia, por su entrega y compromiso con la causa, Casto Martínez, Casto Berriel y Guillermo Martínez. Los dos primeros, nombrados como presidente y vicepresidente de la S.P.B. y los tres, fundadores de esta sociedad. La falta de apoyo y ayudas económicas no mermó la entrega de estos luchadores pro bardino, trabajando desde los primeros años en la ardua tarea de localización y reseña para concluir con un meritorio censo sobre los perros en la isla.
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La segunda vez que se produce de una forma importante la introducción de muchos ejemplares de otras razas es cuando llega la Lejión a Fuerteventura en 1.975 tras la retirada o pérdida del Sáhara, haciéndolo el Tercio Don Juan de Austria con 3.500 componentes que, junto con sus familias, llegaron casi a duplicar la población de Puerto del Rosario. En aquel año tenía censados 10.342 habitantes y la isla 23.175 en total. Desde esa época comenzó a ser notoria la presencia del Pastor Alemán, perros de caza etc… y, rápidamente, comienza la hibridación con el perro propio de la antigua Maxorata. Posteriormente con la llegada del turismo y el progresivo aumento económico y poblacional que tuvo Fuerteventura unos años después (éstos fueron los comienzos del drástico cambio que viene sufriendo la isla desde entonces hasta ahora), llegó un momento que comenzó a ser difícil ver un buen Perro Bardino.
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A este grupo inicial que sentó las bases de esta gran obra se le sumaron otros entusiastas majoreros amantes de nuestra raza canina, con lo cual, aunando esfuerzos y ganas de trabajar se logró la fundación de la “Sociedad Protectora del Bardino” en Octubre de 1.981.
La S.P.B fue presentada a nivel internacional en el “I Symposium de las Razas Caninas Españolas”, Córdoba del 19 al 21 de Marzo de 1.982. En este mismo año esta asociación presentó ante la Sociedad Canina de Canarias y en el “I Symposium de las Razas Caninas Españolas” una propuesta de estándar del Perro Majorero, solicitando así mismo la concesión en su día del Club Español del Perro Majorero.
Los principales objetivos de esta asociación consistían en la cría, difusión y conservación del perro Bardino o Majorero y la fijación de unos caracteres que lo configuran como un excelente pastor y un respetado perro de guarda.
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El sistema de control que empleaba la sociedad era preservar las hembras (seleccionadas entre los mejores de la isla). A las perreras donde se encuentran las hembras eran llevados los sementales que, generalmente, eran propiedad de los socios o cedidos por la sociedad a otros. Después de la monta o apareamiento, eran devueltos a sus propietarios.
Los cachorros producidos eran seleccionados y cedidos gratuitamente a los socios (el patrimonio genético de estos perros era siempre propiedad de la S.P.B.), quienes se encargaban de su cuidado y alimentación. Estos perros debían estar siempre a disposición de la sociedad para ser utilizados como reproductores en caso necesario.
Siendo el Perro Bardino un animal eminentemente de trabajo, la tendencia de la sociedad era distribuir los cachorros preferentemente entre aquellos socios que lo utilizaran para este fin. Por ello, eran pastores, ganaderos y propietarios de fincas y terrenos a guardar los más beneficiados.
Una de las principales metas que tenía la S.P.B. era la de acabar con la especulación a la que se había visto sometido el perro, ya que los pastores, que tradicionalmente los han tenido y los necesitan, no podían pagar las elevadas sumas que se estaban cobrando por los bardinos. Esta meta se logró en gran medida al llevar la S.P.B. la política de ceder los perros de forma gratuita a sus socios.
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La S.P.B. era estricta a la hora de fijar si un perro era puro o no y, aunque no consideraba taxativa ni cerrada la descripción del mismo si estableció (recogiendo la tradición) unas características sobresalientes del Perro Majorero. Siendo éstas las recogidas en el estándar redactado por el veterinario Casto Berriel junto con un compañero de su facultad en el año 1.979 tras el estudio de un buen número de perros de gran tipicidad que habían sido localizados en el censo que comenzó en el año 1.975 en la isla de Fuerteventura y presentado ante la Sociedad Canina de Canarias y en el “I Symposium de las Razas Caninas Españolas” en el año 1.982.
Durante una época, el Cabildo Majorero cede unas cochineras como instalaciones de la perrera de la S.P.B., siendo éste el único apoyo que tuvo dicha asociación por parte del Cabildo Insular de Fuerteventura ni de ninguna otra institución. También decir que nunca recibió subvención económica alguna para el mantenimiento de los perros ni para la conservación de la raza(hecho que puede verificarse en las actas del Cabildo) y el poco dinero con el que se contaba procedía de las cuotas de los socios y de restos de comida procedentes del bar de Don Juan Gutiérrez, que estaba situado en el barrio de Los Pozos en la ciudad de Puerto del Rosario y de algunos alimentos cedidos por el antiguo almacén de Don Miguel Gil, en el barrio del Charco, situado en la misma localidad. En esta época también colabora de forma intensa Antonio Mesa.
La cesión de dichas cochineras, que estaban ubicadas en Casillas del Ángel, no duró siquiera una legislatura electoral. Los descendientes de los perros procedentes de la asociación eran llamados por muchos majoreros “los perros del Cabildo”.
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La última etapa de la sociedad, después de haber sufrido ese terrible placaje, consiguió que volviera a proliferar el número de descendientes de alta calidad y tipicidad a lo largo de nuestra isla, consiguiendo erradicar en gran medida el fantasma de la extinción que pendía como una espada sobre la cabeza del Perro Bardino Majorero.
Los primeros y más importantes objetivos de aquellos que un día fundaron la sociedad se están empezando a cubrir aunque todavía les quedaba y queda aún mucho camino por andar.
Los objetivos que pretendían a largo alcance eran conservar y fijar la raza, siempre velando por su mejora y fomento y pensando que culminaría con el reconocimiento del Bardino o Perro Majorero como raza estandarizada, ya que se veía como una silueta en el horizonte de la esperanza.
Desde nuestro criadero (“de La Lajita”) dirigido por Casto Martínez, uno de los tres fundadores de la hoy extinta S.P.B., seguimos buscando los mismos objetivos que antaño perseguía dicha asociación.




Artículo escrito por: Beneharo Martínez y Mª Del Mar Rodríguez.
Algunas fotografías editadas en " El Surrón" revista de información insular. Abril. nº4 1992 (Especial Feaga´92) otras fotografías proceden de fuentes particulares.